Sueño
Florianópolis

SINOPSIS

Corre el verano de 1990. A pesar de llevar casi dos años de vivir en casas separadas, Pedro y Lucrecia cuentan con veintidós años de matrimonio y sufren la incertidumbre sobre seguir juntos o separarse definitivamente. Pero volverán a postergar esta decisión, de cara a las vacaciones que se avecinan.

Impulsados por la promesa del clima tropical y un cambio monetario muy favorable,  la pareja junto a su hijos adolescentes -Sol y Julián- partirán rumbo a Florianópolis.  Subidos a un traqueteado Renault 12 sin aire acondicionado, viajan con las ventanillas abiertas y usan vinchas para evitar que el viento revuelva sus pelos contra la cara. Salen a la ruta temprano tratando de evitar la conglomeración de Argentinos que viajan en Caravana.  Pero, más allá del espíritu “ventajista” que se apodera de Pedro cuando asume el rol de chofer, y de la extrema voluntad de Lucrecia para prever cada detalle, la ruta caliente se vuelve una travesía llena de imprevistos, que incluyen una parada en Rivera, donde se cruzarán con personajes locales que ya signarán las inminentes vacaciones.  Los Kestelboim, tíos abuelos de Pedro, que ostentan una posición económica más holgada y conducen un auto Ford sierra 90 (último modelo), no han tenido ningún problema en la ruta, y esperan a la Flia en un hotel a mitad de camino entre Uruguay y Porto Alegre, como parada de descanso. Los Kestelboim, no solo evidencian una constante diferencia de status social, si no que se erigen como ejemplo en todo lo referente a cómo llevar adelante una vacación, y una pareja.

Florianópolis depara aventuras para cada uno de los integrantes de la familia. Lucrecia y Pedro se liarán con Marco y Larissa, respectivamente, y lo que en principio parece un amor de verano brasilero se convertirá en una interrogante acuciante:  ¿han encontrado, ahora sí, cada uno, al amor de su vida? ¿O, por el contrario, están tapando el verdadero amor que sufren hace más de 20 años Pedro y Lucrecia? Sol y Julián tratan de alejarse de la neurosis de sus padres, pero cada uno vive una situación “en espejo” con ellos. Estos días proponen el desafío más difícil para la pareja: cómo sobrevivir unas vacaciones juntos, pero separados.